Por tercer año consecutivo, el Observatorio del Gasto Fiscal busca advertir a los distintos estamentos del Estado sobre la llamda “Fiebre de Diciembre”. Un concepto que nace a raíz del gasto apresurado que hacen distintos servicios durante el mes de diciembre -que se ven casi forzados a gastar en ítems que no son de un aporte significativo- para poder cumplir el 100% de la ejecución.

Según el último informe de la ejecución del gasto del mes de octubre, publicado por el Observatorio, la ejecución del presupuesto aprobado alcanzó el 79,6%. Esto es, en términos concretos, un 1,8% más que mismo período del año anterior. Entonces, durante el mes de noviembre (recién culminado) y diciembre, el Gobierno Central tiene que ejecutar el 20% de su presupuesto total. Situación que deja muy poco margen para la implementación de políticas gravitantes y dejan la puerta abierta a gastos que no siempre son necesarios.

Así lo demuestran las dos investigaciones realizadas por el Observatorio en relación a los años 2016 y 2017, donde gran parte del dinero gastado en estos meses pasa a ser “inversión”, “adquisición de activos (financieros y no financieros)” y “transferencias de capital”. Sobre esto, el ex Ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, dijo que se han ido “cambiando distintos temas en cómo permitimos reasignaciones en diciembre, porque la verdad es que se gasta en exceso respecto a otros meses y debemos adelantar gasto”.

Y apesar que la Dirección de Presupuestos advirtió a mitad de año sobre algunos atrasos en la ejecución del gasto, argumentando ante la Unidad de Asesoría Presupuestaria que 14 de los 22 ministerios han registado (al primer semestre) una ejecución menor al 50%. Es más, las carteras de la Secretaría General de Gobierno (Segegob), Minería, Bienes Nacionales y Transporte tenían una ejecución inferior al 40% en ese período. Y, como lo reveló un reportaje del Observatorio con El Dínamo, programas que a junio de 2017 se encontraban con 0% ejecutado.

Aunque no podremos saber a ciencia cierta hasta avanzado el 2018 si existieron diferencias en la ejecución del gasto este año, esta situación hace cada vez más necesaria la implementación de un nuevo modelo de ejecución del gasto. El presupuesto en Chile tiene un conflicto en su base y es la presión para ejecutar lo más cercano al 100% en cada una de sus partidas. De no hacerlo, se arriesga a un “castigo” sobre su próximo presupuesto, independiente si estos recursos tuvieron un buen o mal resultado.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *